sábado, 13 de marzo de 2010

HISTORIA DE GROVER COMO FUNDADOR Y ORGANIZADOR DE LA FUNDACIÓN DE NEURÓTICOS ANÓNIMOS

Yo, soy Grover y soy Neurótico. También soy un Alcohólico. Pero ahora, gracias a Dios puedo decir, soy un Neurótico recuperado y un Alcohólico que ha detenido su enfermedad.



Supe de grandes problemas emocionales antes de entregarme a la bebida, fui un niño perturbado desde mi infancia, temperamental, mimado y miedoso. Peleaba con mis padres, luego, la conciencia me recriminaba, y los remordimientos me atormentaban invariablemente. Pero no pedía ayuda. Sufrí asma psicosomática por años, lloré cuando mis padres me dejaron solo, creciendo con todos estos desajustes que se asentaron profundamente en mí. Estudié la secundaria, hasta llegar a graduarme, después de graduado comencé a trabajar pero pronto empecé a padecer depresión, ignoro lo que me pasó, solamente sé que se apoderó de mí una profunda desesperación. Así, después de un altercado con mi jefe, él comprendió que yo estaba muy enfermo y me sugirió que visitara un psiquiatra. Comencé como me habían dicho, a ver el médico especialista que me habían recomendado y asistía a su consulta durante los dos años, dos veces por semana.



Él estudió mi niñez indagó sobre mi pasado y trabajó sobre mis problemas. Reconozco que viendo ese especialista me aliviaba un poco, pero nunca pude sentirme bien. Como consecuencia de ello, intenté suicidarme al segundo año de visitarlo; mi madre hizo viaje desde Arkansas hasta Washington para hacerse cargo de mí; entonces comencé una cadena de intentos de suicidio, tratando de lograrlo cinco veces antes de tener veintiún años, la última vez casi tuve éxito, para escaparme de este mundo, pues fui encontrado agonizante por casualidad, así que me enviaron al hospital empacado en hielo, me sacaron líquido de la médula espinal para saber que había tomado, me bombearon el estomago y fui inyectado intravenosamente quedando inconsciente durante dos días. Después de este quinto intento de suicidio estuve un tanto calmado y acepté continuar viviendo. Un día entre tantos descubrí las relaciones sociales con los adultos y el alcohol, y volví a ganar dinero, lo que me permitió alquilar un apartamento. Compré un carro, concerté citas con amigas, asistí a cines, restaurantes, clubes de noche y disfrute de toda clase de diversiones que hay en la vida, dejando por supuesto de visitar al psiquiatra.



En esta vida que empecé a disfrutar relacionado con el alcohol, diré que no fue grave al principio, tomó años en desarrollárseme. Yo decía que nunca sería alcohólico, porque no me gustaba llenarme demasiado, pero en lo sucesivo todo lo fui asociando con el licor: los clubes, los restaurantes elegantes, los carros de los trenes, los paseos de campo y de mar, etc. Me parecía que beber era un método maravilloso para relacionarme socialmente, me reunía con gente muy distinguida y estuve haciendo esto durante mucho tiempo.



Alrededor de 15 años o más tarde, después de una exitosa carrera profesional, comenzaron a sucederme algunas cosas que yo no podía recordar, era el alcohólismo que se me había desarrollado, pero no quise darme cuenta de ello, solamente sabía que estaba en una agonía emocional, yendo de mal en peor, alcanzando el fondo rápidamente. Nada me interesaba ya, TRATABA DE MATAR EL DOLOR EMOCIONAL CON LA BOTELLA , SIN SABER QUE EL ALCOHOL ESTABA CREANDO Y AGRABANDO MI DOLOR Y DIFICULTADES. Solo un alcohólico puede comprender lo que yo padecí a través de mis años de alcoholismo. Así que al sentirme mal emocionalmente otra vez, comencé de nuevo a ver al siquiatra, al mismo que había visto antes y también a otros. Estuve otros cinco años en tratamiento psiquiátrico. Se me trató por varios años, pero continué bebiendo, nunca me dijo el médico que yo fuera un alcohólico, aunque sé que él lo sabía; estaba esperando que yo estuviera listo para ello. Finalmente alcancé el fondo del que hablan los Alcohólicos Anónimos. Fui donde el siquiatra, y le dije: "Y yo pienso que soy un alcohólico y haré cualquier cosa por recuperarme. ¡ Ya no puedo más!. Él inmediatamente me sugirió que visitase un grupo de Alcohólicos Anónimos. Yo, dudando todavía le dije: - " Pero ellos solamente dejan de beber y no podrán quitarme el deseo de beber si no curar mis emociones; yo no dejaría de sufrir y seria cruel", él dijo: - "Ellos tienen la respuesta para todo, visítelos".



Bien, hice contacto con A.A. y por primera vez en mi vida, pedía ayuda, la necesitaba y la quería. Después de mi visita a A.A. regrese un día comportado a mi casa, había encontrado una vida nueva y maravillosa. Cambio entonces toda mi vida, una vida que nunca creí que existiera. Cuando hablo de A.A. digo: "Si debido a que tomé alcohol yo pude encontrar lo que ahora tengo, me siento muy alegre de ser alcohólico por que A.A. me ha resuelto los problemas que tenia antes de comenzar a beber; problemas que padecí desde que era niño. Aquí he obtenido un alivio completo, al fin sentirme bien, la completa, plena y maravillosa vida que siempre desee. Por ello siempre me cuidaré de seguir el programa de A.A., "Solo por hoy". Acostumbro a considerarme a mí mismo como un depresivo, no un maniático depresivo, sino solamente un depresivo. Siempre estuve deprimido, unas veces más que otras. Ahora puedo decir que no he padecido depresión desde hace mucho tiempo; ya sé lo que es eso y puedo mantenerme así todo el tiempo que quiera, si practico el programa. Esto para mí es estar bien, soy feliz por primera vez en mi vida. Hoy sé que la vida gira alrededor del amor. Antes sentía odio, ahora estoy lleno de energía; amo la vida y estoy contento con mi trabajo.



El objeto de esta larga narración es decirles que ustedes pueden tener esta felicidad; también ustedes pueden sentirse bien, no hay necesidad de hacerse alcohólico para obtener ayuda. Hemos probado que el programa de recuperación de Alcohólicos Anónimos trabaja con individuos no alcohólicos, emocionalmente perturbados. Neuróticos Anónimos esta aquí para ayudarlos como ha ayudado a muchos.





Un día, después de que me recuperé con el programa de Alcohólicos Anónimos, sintiendo que había recibido de Dios una Vida feliz se me ocurrió en el pensamiento de que este programa trabajaría con otros individuos emocionalmente enfermos, aunque NO FUERAN ALCOHOLICOS: mi razonamiento fue este: "- Yo tuve serios problemas emocionales; esto es, fui neurótico mucho antes de beber y sin embargo el programa de A. A. controló mi neurosis". Sentí que el alcohólismo era un síntoma de la neurosis, dándome cuenta después que así es realmente, pues es la opinión que tienen los doctores y psiquiatras sobre el alcohólismo. Deduje que si el programa de A.A. pudo recuperarme de mis problemas neuróticos también trabajaría CUANDO SE APLICARA DIRECTAMENTE A LA NEUROSIS.



Pronto tuve la oportunidad de probar esta teoría, pues trabaje con una mujer no alcohólica, gravemente perturbada emocionalmente en Miami, Florida, que siguiendo el programa se sintió bien; ella fue la N.A. número uno.



Regrese de Miami a Washington y comencé con NEUROTICOS ANÓNIMOS, publiqué literatura y la mandé a doctores, psiquiatras, ministros religiosos, hospitales y clínicas, así también tomé un apartado postal publiqué su número en un periódico para recibir correspondencia de N.A. muy pronto vinieron algunas cartas y comenzaron las reuniones. Pronto aparecieron nuevas historias alrededor de este nuevo grupo. N.A. estaba en camino, crecía y quienes se recuperaban contaban sus historias; cada vez mayor numero de gente conocía el programa y se favorecía con él.



Por mi parte yo agradezco a Dios, por haberme permitido conocer Alcohólicos Anónimos, y a Alcohólicos Anónimos por haberme ayudado a encontrar a Dios. Algunos Neuróticos Anónimos recuperados sienten la felicidad de haber encontrado a Dios y UNA NUEVA VIDA a través de N.A. y A.A.



Si usted quiere la vida que nosotros hemos encontrado, estaremos felices de darle todo lo que Neuróticos Anónimos ofrece. Simplemente pida y Neuróticos Anónimos esta listo a darle.

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